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No me seduce especialmente la fotografía de majestuosos paisajes o parajes prodigiosos teñidos con luces crepusculares; pienso que para eso ya están las postales y las pinturas. Me gusta pasear por la imprecisa realidad de lo quimérico, de lo que podía haber sido y es o no es, pero da igual. No puedo llevármelo en el bolsillo; pero lo trasiego furtivo con el tino de una cámara. Clandestino. Silencioso.
© Paco J. Muñoz. Todos los derechos reservados



